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La cultura catalana, invitada de honor de la FIL 2004
Una puerta a Europa
Cataluña y las Islas Baleares han sido, tradicionalmente, la puerta de España a Europa y al Mediterráneo. Situadas al norte y al oriente de la península Ibérica, ocupan un territorio de unos 37mil kilómetros cuadrados, con dos mil kilómetros de costa, lo que favoreció el asentamiento de numerosos pueblos y culturas a lo largo de su historia y una larga tradición de comercio e intercambio con los países vecinos. En Cataluña y en las Islas Baleares viven más de siete millones de personas.
Las islas Baleares son cuatro: Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera. Su clima benigno, la belleza de sus costas y un paisaje interior agreste y montañoso las hicieron apetecibles para muchos pueblos que decidieron asentarse en ellas: fenicios, romanos, árabes… y para el turismo que, con más de diez millones de visitantes anuales, es el motor económico de las islas.

Cataluña comparte con las Islas Baleares una historia rica, una lengua común y una cultura volcada en el Mediterráneo. Barcelona, su capital, es una de las grandes capitales europeas y un foco de atracción cultural y económico, puesto de relieve por la celebración de acontecimientos como: la Exposición Universal en 1929, los Juegos Olímpicos en 1992 y el Foro Universal de las Culturas en 2004.
Hecho distintivo de su cultura es la expresión
en catalán, una de las principales lenguas románicas, junto con
el español, el francés, el italiano o el portugués. En la actualidad
lo hablan más de siete millones de personas, no solo en Cataluña
y las Islas Baleares sino también en la Comunidad Autónoma Valenciana,
Andorra y el sur de Francia. Hoy por hoy, el catalán se estudia
en 135 universidades de todo el mundo, incluido México, y en 50
centros o casals catalanes en el exterior,
principalmente en Latinoamérica.

Conocidos embajadores de una cultura
Quien más quien menos ha oído hablar de Miró,
Dalí, Tàpies o Barceló, de arquitectos como Gaudí, Sert o Bofill,
compositores como Albéniz, Granados o Montsalvatge, intérpretes
como Pau Casals, Montserrat Caballé, Josep Carreras o Jordi Savall,
grupos teatrales como Els Comediants o La Fura dels Baus, diseñadores
como Mariscal, chefs como Ferran Adrià, o cantautores como Joan
Manuel Serrat: pues bien, eso es tan sólo un pequeño botón de muestra
de la vitalidad y diversidad de la cultura catalana contemporánea.
Una de las culturas fundacionales de Europa, cuyas raíces se remontan
como mínimo al siglo XII, cuando fueron escritos los primeros textos
que se conocen en catalán, entre ellos, el sermonario Les
Homilies d'Organyà (del que este año justamente se conmemora
el octavo centenario).
Desde entonces hasta nuestros días, se ha desarrollado
en lengua catalana una de las tradiciones literarias más ricas de
Europa, con algunos períodos realmente esplendorosos: por una parte,
la Edad Media, en la que destacan las figuras inmensas del filósofo
y místico Ramon Llull y del poeta Ausiàs March, así como la obra
de Joanot Martorell, Tirant lo Blanc,
considerada por Mario Vargas Llosa como la primera novela moderna
de la literatura occidental. Por otra, y tras el empuje de la Renaixença
Renacimiento a mediados
del siglo XIX, un movimiento paralelo al del Romanticismo en toda
Europa, la sociedad catalana se reencuentra consigo misma social
y políticamente, y produce en todos los campos de la cultura una
auténtica eclosión de creatividad, que tiene en el poeta Verdaguer
y en Gaudí a sus dos figuras señeras.
En cuanto a la literatura, durante el siglo XX se dan cita y estimulan dos tradiciones de hondo calado: por un lado la literatura catalana, con narradores como Josep Pla, Mercè Rodoreda, Llorenç Villalonga, Pere Calders, Baltasar Porcel, Carme Riera, Jesús Moncada o Quim Monzó, y poetas como Josep Carner, J.V. Foix, Carles Riba, Salvador Espriu, Gabriel Ferrater, Pere Gimferrer o Ramón Xirau; y por otro, la literatura española de autores catalanes, con figuras tan importantes como Juan Marsé, Juan y Luis Goytisolo, Eduardo Mendoza y Enrique Vila-Matas, o poetas como Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral o José Agustín Goytisolo.

Barcelona, capital
de la edición
Barcelona es la capital tradicional de la industria editorial española, que mantiene intensos vínculos con México. La tradición editorial catalana se remonta a los inicios de la imprenta y pervive en la editorial en activo más antigua del mundo: Publicacions de l'Abadia de Montserrat, fundada en 1499. La edición barcelonesa prosperó durante el siglo XIX, sufrió una importante crisis durante los primeros tiempos de la dictadura franquista y recuperó su vitalidad a partir de los años sesenta.
La relación de la edición
catalana con América es intensa y fructífera. Actualmente, el 38
por ciento del conjunto de la exportación de libros españoles a
México procede de Cataluña, que abarca el 52 por ciento del conjunto
de toda la exportación de libros españoles. Por lo que respecta
a editoriales, son catalanas muchas de las grandes presentes en
la FIL: el Grupo Planeta, Océano, Paidós, Anagrama, Tusquets, Gustavo
Gili, etc. Asimismo, el mundo editorial mexicano cuenta con editores
de origen catalán, en su mayoría procedentes del exilio de la Guerra
Civil española.

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