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2001. Alí Chumacero
(México, 1918)
Alí Chumacero nació en Acaponeta, Nayarit,
en 1918. Hizo sus primeros estudios en Guadalajara y en 1937 se mudó
a la ciudad de México, en donde ingresó a la Facultad de
Filosofía y Letras de la UNAM. Dos años después fundó,
junto con José Luis Martínez, Leopoldo Zea y Jorge González
Durán, la revista Tierra Nueva, de
la que fue codirector hasta 1942.
Fue colaborador y director ocasional de Letras
de México, redactor de El Hijo Pródigo
y de México en la Cultura, suplemento
del periódico Novedades que dirigía Fernando Benítez;
también fue becario de El Colegio de México (1952) y del
Centro Mexicano de Escritores (1952-1953).
Poeta ante todo, "mago, maestro de lo poetas modernos
en México", de acuerdo con Octavio Paz; Chumacero ha publicado
tres libros que le dieron para siempre un lugar en la poesía universal:
Páramo de sueños (1944), Imágenes
desterradas (1948) y Palabras en reposo
(1956). Como ensayista ha escrito Acerca del poeta
y su mundo (discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua,
de la que es miembro desde 1964) y Los momentos
críticos (1987).

Coordinó las ediciones preparadas Poesía
y prosa de Gilberto Owen (1953), Obras de
Xavier Villaurrutia (1953), Obras completas
de Mariano Azuela, Obras completas de Alfonso
Reyes (1958-1960) y Obras de Efrén
Hernández (1965).
El camino editorial de Chumacero comenzó en 1938
cuando, invitado por Joaquín Diez Canedo, y siendo director Daniel
Cosío Villegas, comenzó a trabajar en el Fondo de Cultura
Económica (FCE), como revisor y corrector de estilo.
Con Diez Canedo fundó las colecciones Tierra
Adentro, Letras Mexicanas, Tezontle,
Brevarios, Colección
Popular y La Gaceta del Fondo. En
esta época editó y publicó las primeras obras de
Octavio Paz, Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Juan José Arreola, Antonio
Alatorre, Salvador Novo, José Ortega y Gasset, entre otros autores.

Al designar a Alí Chumacero, el jurado completa
un justo homenaje a la terna de editores que marcaron el rumbo de la literatura
latinoamericana del siglo XX desde el Fondo de Cultura Económica.
Junto con Arnaldo Orfila Reynal y Joaquín Diez Canedo, Chumacero
publicó obras tan importantes como El llano
en llamas, Pedro Páramo, La
región más transparente, El
laberinto de la soledad y Los de abajo.
Obras que abrieron un ciclo que atrajo a México las grandes voces
escritas desde el exilio de los republicanos de España, que llegaron
a este país de la mano de Alfonso Reyes, entrañable amigo
de Chumacero. Igual desde Chile, Argentina y Uruguay, llegaron los autores
que habrían de sostener la tradición de la palabra libre
hasta 1966 cuando, tras la publicación de Los
hijos de Sánchez, Arnaldo Orfila fue retirado de su cargo
como director del FCE y creó la editorial Siglo XXI, tras los pasos
de Diez Canedo, quien antes había creado la editorial Joaquín
Mortiz.
Chumacero renunció a su cargo en el FCE ese mismo
año, pero volvió en 1972 y desde entonces es asesor editorial
de la dirección.
Su pasión por la literatura y su permanente labor,
que testimonian las innumerables contraportadas que ha escrito y que se
encuentran recopiladas en su libro Momentos críticos,
hacen de él una de las más entrañables figuras de
la literatura mexicana.

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