Responsive image

Carol Rodrigues

Brasil, 1985

 

Autora obcecada por historias raras guiadas por el sonido y por la visibilidad de las palabras

 

He nacido en Río de Janeiro en 1985, y muy temprano me trasladé junto con mi familia al interior del estado de San Pablo, después Leeds (Inglaterra), Brasilia y otras ciudades más. Mi padre y madre eran entonces jóvenes becarios. Nos quedamos por más tiempo en São José dos Campos, una ciudad del interior, donde he tenido una adolescencia un tanto aburrida y quizá por eso leía mucho.

He estudiado imagen y sonido en la Universidade  Federal de São Carlos, y el cine ha sido una gran inspiración para mi escritura. Hice maestría en estudios internacionales de performance, en las universidades de Ámsterdam y Warwick, dentro del programa de becas de estudio Erasmus Mundus. Mi investigación se centró en la performatividad de género en la resistencia política latinoamericana, principalmente dentro del movimiento zapatista y en el trabajo de la performer Regina José Galindo (Guatemala). Hoy vivo en San Pablo, donde soy productora en el Núcleo de Audiovisual y Literatura del Itaú Cultural, imparto clases de escritura en el Curso Libre de Preparación del Escritor en la Casa das Rosas, y sigo escribiendo.

Mi primer libro Sem vista para o mar (Edith, 2014) ganó en el año pasado los premios Jabuti y Clarice Lispector (Fundação Biblioteca Nacional) en la categoría Cuentos. Mi segundo libro, Os maus modos, fue realizado con apoyo de Proac (Secretaría de Cultura del Estado de San Pablo) y será lanzado muy en breve. En junio y julio de este año participé de una residencia artística en el Instituto Sacatar (Itaparica- Bahía), donde empecé mi tercer libro y primera novela Míngua de Maré. Mis cuentos fueron publicados en las revistas Words Without Borders, Parênteses, Vacatussa, Revista Pessoa, Revista E (SESC), Livre Opinião, Jornal Opção, Antesala das Letras. Este año participé como autora invitada en el Festival Rota das Letras, en Macao.

Fragmento del cuento: Donde se acaba el mapa

(Rodrigues, Carol. Sem Vista Para o Mar. Brasil: Edith, 2014)

Él no existía y de pronto existe.

Hace cinco días lo amenazaron. Se la juraron.

Mañana todavía oscura, gorra, short Adidas, dos rayas, la camiseta de la escuela  manchada con comida, carne a la olla, fue a dedo de Tupi Paulista a São João de Pau D’Alho. Y en barco hasta Pauliceia. Y más dedo hasta Olaría.

Bajó el río que parece mar, puerto a puerto el Río Paraná Porto X Guana Itaporã. El río se hizo estrecho en Rosana y pequeñito hasta Porto Rico que es donde se acaba el Mapa Rutero del Estado de São Paulo. Era lo que tenía este chico bigote apenas cuando salió del portón de la escuela, directo a la ruta, la mañana, esa, que se la juraron, cinco días.

En Porto Rico los ojos con agua mareado tantas horas, el cuerpo pesando en los brazos del río. Pero era lindo las islitas la playa arena clara los caserones en la orilla, cómo hablaban los que estaban ahí, recibiendo, señalando, él oyó que el río era demasiada agua casi el mar.

Salió del barco. Son cien reales. Todo eso. El billete triste lo saca del bolsillo ancho a rayas. Miró al cielo. Otro día.

En la panadería más de esquina más angostita pidió un cortado y pan a la chapa. Solo hay pan de leche, está bien. Pueden ser dos, pueden ser tres, tengo hambre ¿tiene queso? ¿Tiene jamón? Todo en la chapa, está bien. El chapero chapea todo mira desde arriba, desde el delantal ¿qué hacés acá? ¿no tenés clases? Vas con camiseta de la escuela ¿de dónde sos?

Vine de río arriba del puerto de Olaría. Vine para ver extranjeros, para ver turistas ¿dónde los puedo encontrar? Aparecen más tarde, en la playa. Pero los turistas vienen de São Paulo, Porto Alegre, Curitiba, carioca no hay, del Nordeste nadie. Y extranjero extranjero sólo alguno perdido que cree que está llegando a Argentina. Cuando les digo que todavía les falta todo un estado gordo, un Mato Grosso do Sul para llegar a Paraguay y recién ahí  Argentina me preguntan dónde está el aeropuerto más cercano y yo les digo ¿acá? No hay. Hay estación de ómnibus que en dos días lo deja. Me da pena sacarlos de esas novelitas de cabeza de turista pero hay tanto hippie que aparece por acá, no sabés, nunca viste algo así. ¿Y a qué fiestas va el que viene de afuera? ¿Fiesta de rico o de pobre andás buscando?

El chico, short a rayas, ni le hace falta responder, lo tiene escrito en el hombro, el cuello agujereado, la camiseta manchada con comida, está escrito escuela pública, está escrito la camiseta es vieja, está escrito no hace falta ni hablar. El chapero asiente, comprende y lo manda a la prainha, hay alcohol al final del día, hay jóvenes, hay chicas.

Si viniste para ver rubias, de Paraná, mejor bajar más, acá lo que más hay son indias como vos. El chico frena su trago de café con leche. Que ya vio chicas, en una de esas, chicas ya ni quiera.

La mañana va pasando así. El chico huyó de la casa por el río, quiere dormir. Se lo dice al chapero que es el panadero que es el dueño que es buena gente y que le ofrece un sofá ahí atrás.

Duerme, la tarde cae, se baña se peina, un verbo casi intransitivo, que no querría usar mucho, segundo día, el uniforme de la Escola Estadual Leônidas Ramos Oliveira. El panadero es atento y se da cuenta, busca una camiseta nueva, una bermuda sin rayas, zapato no tiene para prestar. Pero tiene un perfumito para atraer chicas, a ellas les gusta. El chico se pone en la muñeca en el cuello una gotita. Andá, nene, andá a vivir. Después volvé a dormir, y a devolver la ropa, tengo poca.

Está bien, dice el chico, gracias don Néstor, ¿es Néstor? Es Néstor, sí, vaya nomás diablo, vaya a divertirse que me voy a leer el diario, mentira, me voy a jugar al bicho¹ , no se lo digas a nadie, pero va a salir anaconda. El chico sonríe de nuevo se mira, estás lindo, y si es hoy quién sabe, en una de esas, sí.

Porque cuando fue la otra vez fue en el muro atrás de la Escola Estadual Leônidas Ramos Oliveira, con uniforme, los chicos de verdad jugaban al fútbol.

Fue con otro chico de mentira, era rubio, era de afuera, era lindo besarlo y sentir en el labio carnoso los pocos pelos del bigote, un muchacho, la mano en el pantalón, tenía pantalones, con el calor se transpiraba todo, la espalda, los muslos, el poco bigote. Pero los agarraron, alguien vio contó al padre a la madre a la hermana comprometida que se iba a casar, y entonces los chicos de verdad que jugaban al fútbol se la juraron.

El chico que era de afuera se volvió afuera. No era bueno un chico culto besando inculto en el culo del mundo dijo el padre.

Y desde ese beso el chico vio que era sólo chicos de afuera que podía besar. O por lo menos los chicos de afuera besaban más, parecía. Y si fuera para afuera besaría más chicos, parecía. O por lo menos no lo golpearían, bofetada del padre no iba a haber más, lo habían amenazado los chicos de verdad.
Quien huye de cerca del río baja el río hay más hacia dónde. Bajó el río en dirección a la ciudad más lejana para el dinero que llevaba y para el mapa rutero que había encontrado. Y Porto Rico era rico había turistas, gente de afuera gente linda, algún hombre lindo que besa hombres seguro que sí.


¹ El jogo do bicho es un tipo de lotería popular en Brasil en el que se apuesta por números y animales. Es ilegal hasta el día de hoy. (N de la T)