— Bruno Munari
Vivimos en un tiempo que nos empuja a responder cada vez más rápido, a depender de algoritmos y a sustituir la experiencia del cuerpo por la pantalla. Frente a ello, FIL Niños reivindica algo profundamente humano: el juego. Jugar es explorar con el cuerpo, construir refugios con mantas, inventar criaturas, ponerse una máscara para convertirse en alguien más o cabalgar con una liebre imaginaria. En el juego, la infancia ensaya posibilidades, transforma lo cotidiano y entiende la realidad en sus términos. La literatura comparte esa misma fuerza. Cada libro abre un territorio donde la curiosidad desafía las certezas, la creatividad encuentra nuevos caminos y la imaginación se convierte en una manera de comprender y reinventar la vida en común. Este año, FIL Niños celebra el juego como un espacio de libertad, creación y encuentro. En una época marcada por la velocidad y la automatización, defendemos el derecho de niñas y niños a imaginar, experimentar y construir sus propios mundos. Porque jugar no es escapar de la realidad; es aprender a transformarla. Jugar es resistir. .