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Prensa

 

Guadalajara, Jalisco, a 27 de noviembre de 2023

Escribir es enfrentarse a los monstruos de la realidad

Enrique Planas, Patricia Sánchez Lurueña y Pablo Casacuberta platicaron sobre su quehacer literario en el ciclo Latinoamérica Viva

 

Ficciones como Alicia en el país de las maravillas, o la propia divulgación, científica sirven como una manera de enfrentar la realidad. Pero también pueden ser una manera de evadirla. Aunque incluso pueden confrontar a autores y lectores con situaciones dolorosas llenas de violencia. Sin embargo, los libros terminan siendo el lugar al que siempre se regresa porque permiten a las personas adentrarse en sí mismas. Aseguran los escritores: Enrique Planas, Patricia Sánchez Lurueña, Pablo Casacuberta, al continuar en el espacio de Latinoamérica Viva dentro del ámbito de FIL Literatura.

“Para mí, escribir es comerme la sopa asquerosa de acelgas de mi madre para llegar a Alicia”, aseguró el peruano Enrique Planas, quien hizo un recorrido por su infancia y lo que esta significa para su escritura. Continuó diciendo que en un principio no entendía por qué Lewis Carroll era su autor favorito, pensaba que tenía algo que ver con la técnica o con el mundo fantástico en el que se manejaba Alicia, sin embargo, los motivos eran mucho más simples que eso: durante su infancia lo obligaban a comerse una sopa en un plato con las ilustraciones de John Tenniel, y para él ha sido un símil la escritura, pues ha trabajado por situaciones horribles hasta alcanzar lo que definió como el País de las Maravillas.

Por otra parte, la costarricense Patricia Lurueña compartió que ella escribe desde un lugar mucho más violento, dado que su posición como periodista la lleva a estar siempre hablando sobre las problemáticas, y denunciarlas. Evidenció que en su país, que se supone es “la suiza de Latinoamérica”, todavía existe la censura cuando se intenta mostrar a la sociedad y al mundo entero los problemas ambientales y políticos que aquejan al país. Ella estuvo en una lista negra durante siete meses, por lo que esta experiencia le demostró la importancia de la literatura como un arma en favor a la libertad de expresión.

El uruguayo Pablo Casacuberta también habló de lo crucial que pueden ser las experiencias que se tienen a lo largo de la vida, y en especial en la infancia. Compartió que como parte de su labor como divulgador científico se cuestionó respecto a la necesidad imperiosa de la literatura latinoamericana de estar buscando respuestas desde el “yo ante la cosmogonía del ser”, y concluyó que era algo mucho más aferrado a un contexto sociohistórico en el que “el latinoamericano no se enfrenta a cosas materiales justo porque pensamos que no deberíamos hablar de esas cosas”, así que su vertiente escritural más reciente se ha centrado en filosofar respecto a lo material, a lo tangible, a lo que las cosas son, haciendo un trabajo de ver las cosas como si nunca las hubiera visto.

Los autores terminaron contando un poco respecto a su más reciente publicación que, en el caso de Casacuberta, habla sobre un escritor fantasma que empieza a redactar una historia de autoayuda. Lurueña publicó una antología de cuentos que hablan sobre la xenofobia y otros crímenes en Costa Rica, a manera de crítica social. Planas, al igual que su colega uruguayo, publicó una novela, sólo que la de él¸ Chicas Bond, habla sobre un autor de mangas, un mangaka japonés, en relato que cuenta también la historia, basada en la vida de dos actrices japonesas que actuaron al lado de Sean Connery y terminaron con el cine para adultos, un relato que aborda la cultura pop y su influencia en la literatura.

 

Para más información contacte a:

Mariño González, coordinadora general de Prensa y Difusión, al teléfono (+52) 33 3810 0331, ext. 950