Ernest Renan, el polémico erudito francés del siglo XIX, sostenía que el dogmatismo islámico se había opuesto siempre al desarrollo científico. Si bien, según Renan, hubo califas, científicos y filósofos, intelectuales en general, cuyas contribuciones a distintos saberes son notables, siempre fueron censurados y perseguidos por las autoridades religiosas. Muchos de esos pensadores, por si fuera poco, ni siquiera eran musulmanes estrictos ni tampoco árabes.
Renan es uno de los primeros en cuestionar si acaso puede hablarse de un patrimonio científico y filosófico propiamente islámico. Su posición ha perdurado entre algunos historiadores revisionistas cuyo interés es descartar la influencia árabe-islámica en la cultura europea. Esos revisionismos son refutables. Durante el periodo clásico del islam, varios eruditos tradujeron y estudiaron cantidad de tratados sobre diversas disciplinas: alquimia, astronomía, astrología, matemáticas, física, óptica, medicina, ciencias naturales, geografía, filosofía, entre otras.
La labor de los pensadores en tierras islámicas no se redujo a la preservación de una colección de tratados provenientes de otras culturas como la griega, la persa, la india, la egipcia y la bizantina, sino que a partir de dicho legado construyeron una gran civilización con sede en Bagdad. En esta charla se hablará sobre el proceso de asimilación y desarrollo de la ciencia y la filosofía en tierras islámicas, sobre traducciones y traductores, sobre la clasificación de las ciencias y los saberes, sobre algunas de las aportaciones más destacadas de los científicos e intelectuales del mundo islámico a diversas disciplinas y cómo fue su transmisión al contexto europeo.